Miércoles, casi las 12.
Dos de mis más supercarnalas adoradas amigas de toda la vida. Una cena linda, una plática recotidiana: periodismo -o sea: la decepción profunda que es apostarle al periodismo sin adjetivos en un país donde los lugares en los que puedes hacer periodismo son básicamente empresas con sus propios intereses y agendas corporativas...-, extrañamos tanto a Carmen -Aristegui-, como nuestras mañanas no son lo mismo con nadie más del reducido espectro radiofónico.
De hecho, yo, que soy una sentimental y me he dado por vencida en lo que se refiere a noticieros de radio por la mañana, estoy poniendo a Satie -con Cicolini-,a Edith Piaf, a Melisa Etheridge, a Louis Amstrong para amenizar y empoderar mi salida diaria al mundo. Necesito vitaminas del alma cada día para empezar.
Bueno, regresando al tema: una cena linda, una plática recotidiana: desencuentros amorosos, suspicacias, cambios de prioridades románticas o, en palabras de Jeanette Winterson: "¿porque la perdida es la medida del amor?"...
Y vino tinto, y amor por el hallazgo de más de 18, 19 años juntas, cambiando de sueños, de parejas, de apariencia, de gustos musicales, de autores y libros predilectos, de ideales -a finales de los ochentas acariciábamos los últimos coletazos del sandinismo, creíamos en la revolución cubana y la izquierda y la derecha estaban aún más o menos claramente delimitadas y no era ridículo pensar que había palabras, frases, obras, reportajes periodísticos que podían cambiar el mundo-, de deportes predilectos, de obsesiones, de proyectos personales. Y con la tolerancia y el amor y la disposición, siempre, de estar ahí, para ellas, mis otras dos, amadísimas de siempre.
Bueno, me llaman a la mesa, tengo que dejar la compu.
Pero, gracias, a ellas, por estar aquí, dándole sentido a mi vida.
C
1 comentario:
Como soy una de las aludidas por la autora --al menos eso espero--, me veo en la necesidad de responder de la misma manera que ella... es decir, con amor. El que nunca ha faltado en esas interminables cenas --anque a veces terminaran algunas en desencuentros momentáneos que sólo nos han servido para reafirmar la celebración de nuestras diferencias, que tanto nos unen.
Salud, ceci, pñor nosotras, que somos como las demás...
Te quiero
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