martes, 5 de febrero de 2008

Insomnios cañones

Van a dar las 12. Ya fui al cine, ya cené en un rico restaurante con alguien que me gusta y a quien quiero mucho, ya me reí, ya tomé dos chelas y nada: estoy aquí sentada, segura de que va a ser otra de esas noches largas, con los ojos abiertos, prendiendo y apagando la tele, dándole buenos atracones al libro (Los amos de México), quitando cobijas, volteando las almohadas, tomando agua, reconociendo los ruidos nocturnos de este edificio... Y sólo muy de madrugada lograré perderme, olvidarme de mí y de mi cabecita cavilosa.

Naturalmente, mañana a las 7:15 que suene el despertador me diré que media hora más, sólo media hora más, para poder tener un buen día, lúcido, intenso, a todo lo que puedo dar.

Claro, y si ahora empiezo a agarrar la maña de escribir a estas horas, como quien dice estaré reforzando mis insomnios.

De la cama me gritan que ya me vaya para allá, que ya apague, que qué tanto hago. Sí, cariño, ahí voy. Sólo que siento feo importunar tu plácido sueño con mi nada plácido insomnio...

Pero, ya, ahí voy...

2 comentarios:

Unknown dijo...

¿y en qué piensas en esas noches de insomnio; qué es lo que asalta tu sueño...hasta dónde te ha llevado el insomnio?

ÓL dijo...

Epa.