Hoy regrese a clases. Arrancó un nuevo semestre y lo constaté otra vez: la UNAM es lo máximo. Tengo 6 profesores y profesoras lúcidos, apasionados, críticos, que me hacen ver más allá de mis narices todo el tiempo, me hacen aprender a pensar diferente, a preguntar diferente, a hilar más fino en las cosas de la vida.
En principio todos me gustaron, aún es pronto para decantarme por uno u otra, a ver cómo avanzan las clases y cuáles se vuelven mis materias favoritas.
Mi facultad, filosofía y letras, me encanta, me parece un espacio de tolerancia, de diversidad. No recuerdo ningún otro recinto académico -y he rolado mucho, en serio- en el que se vea una composición tan variada y desenfadada: jipis, lesbianas, darketos, fresitas, okupas, y cada quien a su aire, cada quien en su onda sin ninguna complicación por los demás.
No paso mucho tiempo en la escuela, pero el que paso realmente me nutre y me conmueve cañón.
Larga vida a la UNAM, en particular a filosofía y letras.
Y buen fin de semana.
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