Estoy feliz, soy una brigadista por la defensa del petróleo. Se me ha enchinado la piel cuando a lado de los otros brigadistas coreamos "Nos tienen miedo porque no tenemos miedo, nos tienen miedo porque no tenemos miedo" al pasar frente a los policías que custodian los recintos legislativos.
Tengo en mi corazón gozoso y en mi cabeza varias anécdotas entrañables de la gente que está participando en las brigadas, ejemplos de dignidad, de coraje, de compromiso que me sacan las lágrimas cuando los recuerdo o cuando los cuento.
En estos momentos en este país es importantísimo defender los espacios que tenemos: desde el derecho simple y formidable de andar en bicicleta hasta el derecho de manifestarnos y de proteger nuestros bienes comunes.
Desafortunadamente, no sólo tenemos un gobierno de derecho, también tenemos un espectro mediático -en especial radio y televisión- que le hace coro y celebra a esa nefasta derecha. Es importante que a pesar del linchamiento del que estamos siendo objeto en los medios de comunicación mantengamos el espíritu y la convicción hasta arriba.
Me voy, tengo varias cosas que hacer, pero de verdad, quiero decir que estoy orgullosísima de la gente de este país. Como dice Denise Dresser, este no es sólo el país de Calderón, de Slim o de Manlio Fabio Beltrones. No, este también es mi país, el de las adelitas y los adelitos, el de los viejos revividos y de la UNAM. Este país es mucho mucho mucho más.