Ando rara, es todo lo que puedo decir. Faltan unos 15 días para que se acabe el año, o algo así, y yo estoy cerrando en un mood no muy alegre, si bien no lo hablo mucho. Por un lado, un agotamiento laboral cañón, simple y sencillamente no paro de trabajar, me desgasta la reunionitis, me cuesta mucho trabajo avanzar en mis pendientes escolares -por ejemplo, en vez de terminar mi trabajo final de materialismo histórico II estoy aquí escribiendo mis delirios sentimentales, jejejejeje-, estoy cansada de las luchas internas en gp, físicamente no descanso bien, no tengo idea clara de cuándo voy a tener vacaciones... además, me doy cuenta de que mis dos relaciones chafas de fin de año no me sirven para nada, o al menos no me sirven para nada importante, trascendente, no me acompañan, en una palabra, no están ahí para mí.
P. me está buscando, lo sé, pero yo ya lo miro a la distancia. Quiero mucho más y mucho mejor de una relación.... de una relación que no existe y que no se avisora en el camino. Y por saberlo con tal certeza me da la crisis de la soledad.
Me veo estupenda, eso sí, el ejercicio me está sentando de maravilla, mi resistencia ha aumentado, creo que mi cuerpo está respondiendo bien, me estoy limpiando, trato de arreglarme un poco y tal. En ese terreno no tengo queja. Más aún, por fin terminé de pagar mi casa, lo que me da mucho gusto. Por primera vez en mi vida en muchoooooos años no voy a tener que pagar ni hipoteca, ni renta ni nada este diciembre. Es extraño y es lindo.
Sin embargo, ando como con una cierta insatisfacción. De soltería, de soledad, de agotamiento...
en fin, espero que sólo sea el cansancio, las discusiones laborales de esta noche, las decisiones que tengo que tomar mañana...
y mañana será otro día...
y, bueno, tengo que hacer mi trabajo de sacralización del poder, así que chao...
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