En estos días, largos días libres, he estado recogiendo mis cachitos de por aquí y por allá y emprendiendo la delicada tarea de recomponerme, levantarme, limpiarme por fuera y por dentro, ponerme bonita, quererme, asegurarme de que todo va a estar bien...
y ahí la llevo. Agradezco enormemente esa capacidad, de levantarme, de salir de mis pozos de oscuridad y regresar a los valles y las montañas y mirar arriba, mirar al frente, mirar todo lo que hay por venir, sonreír, confiar, recupear el sentido del humor, el gusto por mi cuerpo, el deseo por otros cuerpos, la alegría de caminar, de estar, de sentir, de vivir, el sentido de las cosas. Gracias, de verdad, a mí y a todo y todos a quienes tengo que agradecer. Gracias porque siempre me es posible empezar de nuevo, no importa dónde o cómo esté.
¡Gracias!
No hay comentarios:
Publicar un comentario