miércoles, 13 de febrero de 2008

Estoy con ellas, mis amadas amadas.

Miércoles, casi las 12.

Dos de mis más supercarnalas adoradas amigas de toda la vida. Una cena linda, una plática recotidiana: periodismo -o sea: la decepción profunda que es apostarle al periodismo sin adjetivos en un país donde los lugares en los que puedes hacer periodismo son básicamente empresas con sus propios intereses y agendas corporativas...-, extrañamos tanto a Carmen -Aristegui-, como nuestras mañanas no son lo mismo con nadie más del reducido espectro radiofónico.

De hecho, yo, que soy una sentimental y me he dado por vencida en lo que se refiere a noticieros de radio por la mañana, estoy poniendo a Satie -con Cicolini-,a Edith Piaf, a Melisa Etheridge, a Louis Amstrong para amenizar y empoderar mi salida diaria al mundo. Necesito vitaminas del alma cada día para empezar.

Bueno, regresando al tema: una cena linda, una plática recotidiana: desencuentros amorosos, suspicacias, cambios de prioridades románticas o, en palabras de Jeanette Winterson: "¿porque la perdida es la medida del amor?"...

Y vino tinto, y amor por el hallazgo de más de 18, 19 años juntas, cambiando de sueños, de parejas, de apariencia, de gustos musicales, de autores y libros predilectos, de ideales -a finales de los ochentas acariciábamos los últimos coletazos del sandinismo, creíamos en la revolución cubana y la izquierda y la derecha estaban aún más o menos claramente delimitadas y no era ridículo pensar que había palabras, frases, obras, reportajes periodísticos que podían cambiar el mundo-, de deportes predilectos, de obsesiones, de proyectos personales. Y con la tolerancia y el amor y la disposición, siempre, de estar ahí, para ellas, mis otras dos, amadísimas de siempre.

Bueno, me llaman a la mesa, tengo que dejar la compu.

Pero, gracias, a ellas, por estar aquí, dándole sentido a mi vida.

C

viernes, 8 de febrero de 2008

La UNAM es lo máximo

Hoy regrese a clases. Arrancó un nuevo semestre y lo constaté otra vez: la UNAM es lo máximo. Tengo 6 profesores y profesoras lúcidos, apasionados, críticos, que me hacen ver más allá de mis narices todo el tiempo, me hacen aprender a pensar diferente, a preguntar diferente, a hilar más fino en las cosas de la vida.

En principio todos me gustaron, aún es pronto para decantarme por uno u otra, a ver cómo avanzan las clases y cuáles se vuelven mis materias favoritas.

Mi facultad, filosofía y letras, me encanta, me parece un espacio de tolerancia, de diversidad. No recuerdo ningún otro recinto académico -y he rolado mucho, en serio- en el que se vea una composición tan variada y desenfadada: jipis, lesbianas, darketos, fresitas, okupas, y cada quien a su aire, cada quien en su onda sin ninguna complicación por los demás.

No paso mucho tiempo en la escuela, pero el que paso realmente me nutre y me conmueve cañón.

Larga vida a la UNAM, en particular a filosofía y letras.

Y buen fin de semana.

martes, 5 de febrero de 2008

Insomnios cañones

Van a dar las 12. Ya fui al cine, ya cené en un rico restaurante con alguien que me gusta y a quien quiero mucho, ya me reí, ya tomé dos chelas y nada: estoy aquí sentada, segura de que va a ser otra de esas noches largas, con los ojos abiertos, prendiendo y apagando la tele, dándole buenos atracones al libro (Los amos de México), quitando cobijas, volteando las almohadas, tomando agua, reconociendo los ruidos nocturnos de este edificio... Y sólo muy de madrugada lograré perderme, olvidarme de mí y de mi cabecita cavilosa.

Naturalmente, mañana a las 7:15 que suene el despertador me diré que media hora más, sólo media hora más, para poder tener un buen día, lúcido, intenso, a todo lo que puedo dar.

Claro, y si ahora empiezo a agarrar la maña de escribir a estas horas, como quien dice estaré reforzando mis insomnios.

De la cama me gritan que ya me vaya para allá, que ya apague, que qué tanto hago. Sí, cariño, ahí voy. Sólo que siento feo importunar tu plácido sueño con mi nada plácido insomnio...

Pero, ya, ahí voy...

La última hora, ¡¡ay que apurarnos!!

Hoy tuve la oportunidad de ver por segunda ocasión el documental La última hora. Es muy bueno, por lo que lo recomiendo ampliamente. En México se estrenará a finales de febrero, aunque en estos días participará en la gira ambulante de documentales.

Me gusta porque a pesar de que fue elaborado por un actor hollywodense, Leonardo DiCaprio, va al corazón de las cosas: el planeta se encuentra en estado agónico debido al modelo de desarrollo industrial que seguimos, al estilo de vida y consumo que tenemos, y a que el dinero lo rige todo.

Realmente, es un mazazo, da mucho para pensar y mucho para actuar. Y como soy crédula y benevolente, ha mejorado muchísimo mi opinión sobre Leo DiCaprio. Claro que todavía no se equipara con mis adorados y admirados y agudos Sean Penn, Robert Carlyle o Susan Sarandon. Pero para por ahí la lleva.

lunes, 4 de febrero de 2008

Y un blog, ¿cómo para qué?

Bueno, me parece un excelente espacio para hablar sobre las cosas que me vienen a la cabeza. No es que sea muy imaginativa. Todo lo contrario. Más bien, lo que me pasa es que vivo en constante contacto con noticias y cosas del mundo real. Todo el tiempo estoy leyendo diarios y revistas, escuchando noticieros de radio, sufriendo los de televisión y teniendo una ida y vuelta con diferentes noticias. A veces los temas se pueden comentar con la gente cercana, otras veces, la propia dinámica, la prisa, el que todo sea para ya ya ya o para ayer, pues hace imposible platicar algunas cosas que te dejan girando.

En este momento, lo que me está dando vueltas en la cabeza es la muerte del famoso padre Maciel, de los legionarios de cristo, acusado de violar a muchos chiquitos y protegido por el status quo de la iglesia y de los grupos más acomodados y conservadores de México.

Bueno, la cosa es: cómo nos haces falta Carmen, mi linda Carmen Aristegui valiente, para que no se quede en el olvido quién fue este señor, cómo se maneja, quienes lo protegen, en fin. Para que su historia, repetida en muchos otros casos de devotos católicos -protegidos por el cardenal Norberto Rivera (otro finísimo personaje, pues, como el padre Maciel)- no se nos olvide. Al rato los legionarios y los Servitje y otras joyitas por ahí hasta santito nos lo quieren hacer.

Esperemos que no.